Este fin de semana celebramos el santo de mi marido, Carlos. Para los que no le conocéis os diré que es un gran tío en todos los sentidos de la palabra, no sólo como persona, sino también de tamaño: mide 2,02 mts. Así que, para un hombre de altura como es él, pensé que lo mejor era hacerle un pastel que hiciera honor a su “grandeza”, y aquí os lo presento. A él le encantó y, tengo que deciros que a una servidora le apasiona el chocolate (trabajarlo en dulces y, por supuesto, ¡comérmelo!), así que para mi fue un gustazo esta experiencia, y además, ¡¡el pastelito estaba de muerte!!. No es un postre ligero, todo lo contrario, con un trocito te quedas deliciosamente satisfecho, aunque pasado un ratito, el cuerpo te pide más, ¡es la magia del chocolate!. Ahí va la receta..

Elaboración

  1. Engrasamos con mantequilla un molde hondo, de 22 cm. y forramos la base con papel vegetal.
  2. En un bol, batimos los huevos y el azúcar glass hasta obtener una crema muy ligera y espumosa, unos 10 minutos aproximadamente.
  3. Tamizamos la harina con el cacap en polvo e incorporamos la mitad a la crema de huevo. Añadimos la mantequilla y, a continuación, el resto de la harina con cacao.
  4. Echamos la masa en el molde y la cocemos en el horno, precalentado a 180 ºC, durante unos 45 minutos, hasta que el bizcocho esté esponjoso.
  5. Después de sacarlo del horno, lo dejamos enfriar un poco antes de desmoldarlo y colocarlo sobre una rejilla metálica para que se enfríe completamente (yo lo hice la noche anterior).
  6. Para elaborar el relleno, derretimos el chocolate con la mantequilla a fuego no muy fuerte. Lo retiramos del calor y le añadimos el azúcar glass, mezclándolo con la cuchara de madera, y lo dejamos enfriar. Cuando esté casi frío lo batimos y lo metemos unos minutos en el frigorífico para que coja más cuerpo (sin dejar que llegue a estar duro, no podríamos extenderlo).
  7. Cortamos el pastel en las capas deseadas con un cuchillo de sierra. Después de quitarle una fina capa superior, para igualar esta parte, yo lo corté en tres, no me atreví a más, pero podéis probar con cuatro, tiene la altura suficiente.
  8. Colocamos sobre la fuente en la que lo vamos a presentar la primera capa, y la cubrimos con relleno, intentando que esté bien repartido y con igual grosor por todas las partes. Así sucesivamente.
  9. Para elaborar la cobertura, troceamos el chocolate en un cuenco y lo calentamos al baño maría hasta que se deshaga. Lo apartamos del calor y le agregamos la nata, que habremos templado también previamente. Removemos hasta que se integren. Cuando esté casi frío, pero manejable todavía, cubrimos el pastel y lo metemos en la nevera para que acabe de coger la consistencia adecuada (una media hora).
  10. Adornamos con las fresas y frambuesas. En el caso de las fresas en almíbar, tras escurrirles el jugo, las dejamos sobre papel de cocina para que terminen de desprenderse de la humedad.

Sólo comentaros que, si preferís hacer un pastel más bajo y pequeño, tenéis que poner la mitad de todos los ingredientes, el mismo molde (o uno de menor diámetro pero un poco alto), y un tiempo de horneado de 30- 35 minutos, con la misma temperatura. Deciros también que Carlos, y todos los demás, disfrutamos muuucho del pastel, creo que estaba francamente delicioso,  y espero que os animéis a hacerlo para alguna ocasión especial porque vais a triunfar seguro. ¡Hasta pronto!

Encar