Estas galletas han sido mi último gran descubrimiento, y las he hecho ya unas cuantas veces porque con ellas es un visto y no visto, ¡vuelan!, lo cual, por otro lado, es comprensible e inevitable, ¡están riquísimas!

Nunca había usado antes la melaza o miel de caña, y de verdad os puedo decir que la textura y el sabor que aporta es único, me encanta, si no la habéis probado no dejéis de hacerlo. Además, este producto elaborado a partir de la caña de azúcar molida y cocinada posteriormente, tiene muchas y excelentes propiedades, y especialmente para los niños, deportistas, personas en fase de recuperación …  es un producto ideal.

Y como ya os he comentado cuando elaboré este bizcocho, la lima ha sido otro sabor que se ha convertido en uno de los preferidos para mi, y el del limón me ha gustado siempre, … ¡así que no me ha quedado más remedio!,  tocaba darle estos dos toques mágicos y,  ¿el resultado? Pues sí, ¡¡magnífico!!, una mezcla deliciosa, las mejores galletas que he tomado en bastante tiempo. Así las he preparado.

Elaboración

  1. Rallamos la cáscara de la lima, después de lavarla, y cortamos el limón escarchado en trocitos pequeños. Exprimimos el zumo de la lima y reservamos.
  2. En un cazo calentamos la mantequilla, el azúcar, la melaza, la cáscara y el zumo de la lima hasta que la mantequilla se haya derretido y el azúcar se haya disuelto.
  3. A la mezcla anterior le añadimos la harina y el bicarbonato, y mezclamos hasta que quede homogéneo.
  4. Agregamos el limón confitado intentando que quede distribuido de forma equilibrada por toda la masa.
  5. Sobre dos bandejas de horno forradas con papel sulfurizado o untadas con mantequilla, disponemos montoncitos de masa dejando espacio entre los mismos pues se expanden en la cocción.
  6. Horneamos, en horno precalentado a 180ºC, durante 6-8 minutos. Como siempre, dependerá un poco del horno, puede que os requieran algún minuto más.. En cualquier caso, hay que tener cuidado de no hornearlas demasiado tiempo pues se endurecerían mucho.
  7. Una vez fuera del horno, y tras unos minutos a temperatura ambiente, dejamos las galletas sobre una rejilla para que terminen de enfriar.

Como veis, la receta es sencilla como todo lo que os suelo proponer, así que no hay excusa para no probarlas. Ya sé que hace calor y encender el horno no es lo que más apetece, pero os aseguro que los pocos minutos que tienene de cocción os merecerán la pena, y si no, ya me contaréis.. ¡¡ Hasta pronto !!

Encar