¡¡ Ha llegado el verano !! Tenemos por delante 93 días y 15 horas de buen tiempo y, muchas, muchísimas opciones para disfrutar de esta agradable estación. Porque no me digáis que los veranos no son épocas para hacer millones de cosas divertidas, relajantes, familiares, interesantes, formativas, … ¡y cuántos buenos recuerdos se nos vienen a la cabeza si empezamos a recordar algunos veranos de nuestra vida! Por ejemplo, los de cuando éramos niños: en mi caso, larguísimas tardes jugando a mil cosas diferentes en las calles de mi pueblo, A Fonsagrada, porque entonces se jugaba tanto en la calle… y cuando ya nos daban el tercer aviso las madres/padres, ya casi de noche, vuelta a casa, agotada, satisfecha, hambrienta , llena de suciedad e incluso con alguna herida nueva (lo normal después de arrastrarse o tirarse por cualquier lado, escalar algún que otro árbol o muro, alguna caída de bici o patines, .. ). Y luego vinieron otros veranos, fantásticos también, veranos de la adolescencia y la universidad, donde las salidas con amigos y nocturnas son una parte importante (aquí no puedo dejar de acordarme de mi querida amiga Carmen… ¡¡ qué bien nos lo pasamos !! ), el primer verano de noviazgo con mi marido y todos los que vinieron después, entre ellos los de los viajes que hicimos (estupendos no, lo siguiente) y claro, desde hace cuatro años, los veranos con niños, felices, únicos, sin parar, viéndolos disfrutar pero siempre en un segundo plano y girando todo en torno a ellos, ¿qué os voy a contar a la mayoría que no sepáis ? Bueno, bueno, bueno, ¡cuántos recuerdos …. y cuántas frutas ricas nos trae el verano también! Sí, las cerezas son un buen ejemplo, la Cherry Pie una buena forma de tomarlas, así que aquí os dejo mi propuesta para la cual me basé en las sugerencias de Rico y sin azúcar y Gastronomía&Cia y cogí lo que más me gustó de ambas, con alguna modificación … El resultado, ¡¡¡ espectacular !!!

Elaboración

  1. Un día, o incluso dos días antes, de hacer la tarta, lavamos y deshuesamos las cerezas partiéndolas a la mitad. Las mezclamos con el azúcar y el brandy y las dejamos reposar, tapadas, en la nevera.
  2. Comenzamos haciendo la masa. Para ello mezclamos la harina, la sal, el azúcar y la levadura. A continuación le incorporamos la mantequilla, a temperatura ambiente y el agua, poco a poco, y amasamos hasta conseguir una masa elástica y homogénea (echaremos la cantidad de agua necesaria para llegar a este punto).
  3. Hacemos una bola con la masa, la envolvemos en un paño y la dejamos reposar, a temperatura ambiente, una hora.
  4. Pasado el tiempo de reposo, amasamos un poco para quitar el aire, separamos 1/3 parte para hacer la rejilla y estiramos el resto con la ayuda de un rodillo. Forramos el molde con ella y pinchamos la base. Preparamos las tiras para hacer la rejilla.
  5. Echamos el relleno de cerezas y cerramos la tarta entrelazando las tiras de masa. Pintamos con huevo batido la masa que forma la rejilla y los bordes de la tarta y la cocemos, en horno precalentado a 180 ºC, durante 25-30 minutos (controlamos que la masa se cueza sin dorarse demasiado).
  6. Una vez fuera, dejamos enfriar antes de desmoldar, aunque esta tarta tamibién se puede degustar templada.

Espero que os haya gustado…. Ah! Aunque no empecéis las vacaciones ya, ¡feliz verano! Yo tampoco las empiezo todavía, así que nos vemos en breve.

¡¡ Hasta pronto !!

Encar