Elaboración

  1. Comenzamos poniendo a remojo las hojas de gelatina en agua fría. A continuación,  batimos bien la nata y la mezclamos con la leche condensada. Preparamos el molde: elegimos uno rectangular, lo mojamos con agua y lo forramos con film plástico.
  2. Retiramos una taza de la mezcla anterior y le añadimos las hojas de gelatina muy escurridas. Le damos vueltas hasta que la gelatina se disuelva a fuego lento. Agregamos, poco a poco, este preparado al resto de la crema, así como las frutas cristalizadas picadas. Lo echamos todo al molde y lo metemos en el congelador hasta que esté bien firme.
  3. Para preparar la cobertura, juntamos el chocolate troceado con la nata, la mantequilla y la leche. Ponemos estos ingredientes al baño maría, removiendo hasta obtener una crema homogénea. Retiramos del fuego y dejamos que se enfríe un poco.
  4. Tras el tiempo de congelación necesario, desmoldamos el helado y lo regamos con la crema de chocolate fría. Con una cuchara le hacemos dibujos, o lo adornamos con lo que deseemos, en este caso, almendras bañadas en chocolate.

De este helado salen unas ocho raciones. Os propongo otras variantes para el relleno: frutos secos, frutos del bosque deshidratados, higos,  fruta en almíbar, pasas,… como veis, hay muchas opciones. Si decidís poner pasas (unos 50 gr. le vendrían bien), os recomiendo dejarlas macerar previamente en tres cucharadas de vino de Oporto, le dará un toque excepcional al helado. ¡Buen provecho!