Hoy os propongo un pastel tradicional portugués, el “Bolo mimoso”, que utiliza como ingrediente principal la calabaza. Esta hortaliza, que está presente en cualquier otoño culinario que se precie, no posee, sin embargo, un sabor propio demasiado acentuado, por lo que se suele combinar con otros ingredientes. Así, en el “Bolo mimoso” tiene una gran presencia la almendra, quizá porque en Portugal hay muchos almendros, y  se nota el toque intenso de la naranja y el limón, complementados con el de la canela. Pero la calabaza tiene otro papel fundamental en esta mezcla de sabores, y no es otro que la extraordinaria jugosidad que le aporta al pastel y que, junto con el baño de licor, hacen del “Bolo mimoso” un auténtico mimo para el paladar. Os dejo con la receta de esta delicia, espero que os guste y os animéis a probarla.

Elaboración:

  1. Comenzamos haciendo la masa quebrada. Para ello tamizamos la harina sobre la mesa, hacemos un hoyo y echamos la mantequilla, el azúcar y la sal. Mezclamos con las manos hasta obtener la masa. La envolvemos en papel transparente y la metemos, al menos 1 hora, en el frigorífico.
  2. Extendemos la masa con un rodillo haciendo una forma redonda del tamaño del molde  que vayamos a usar.  La colocamos en la placa del horno y la pinchamos con un tenedor. La cocemos en el horno precalentado a 180 ºC hasta que adquiera un todo tostado claro, más o menos, unos 8-10 minutos.
  3. Preparamos un molde desmontable de 20 cm de diámetro (yo utilicé uno de 22 cm)  untado con mantequilla, y comenzamos a preparar la masa del pastel.
  4. Hervimos la calabaza en agua con un poco de sal hasta que esté tierna. Retiramos del fuego y la cortamos en trocitos.
  5. Batimos las yemas con el azúcar, la sal y la canela, hasta que estén esponjosas. Al final incorporamos la rayadura de los cítricos.
  6. Mezclamos la harina con la almendra rayada y la naranja confitada.
  7. Montamos las claras a punto de nieve, añadiendo muy lentamente el azúcar. Incorporamos de abajo arriba las claras montadas a la masa de las yemas, añadimos los trozos de calabaza y, finalmente, incorporamos de abajo arriba la mezcla de harina y almendras.
  8. Volcamos la preparación en el molde untado con mantequilla, alisando la superficie del pastel. Cocemos en el horno precalentado a 200 ºC durante 25- 30 minutos, hasta que esté dorado (yo lo tuve 40 minutos y es que, como siempre, depende del horno. Comprobad si está hecho pinchándolo y viendo que sale seco el palito).
  9. Dejamos enfriar el molde al menos 10 minutos, y volcamos sobre una rejilla.
  10. Untamos el fondo de masa quebrada con mermelada de naranja, y colocamos encima el pastel de calabaza.
  11. Hacemos el baño de licor: hervimos el zumo de naranja y limón con el azúcar, y lo dejamos borbotear 2-3 minutos. Lo retiramos del fuego y, cuando se enfrie, le añadimos el licor. Untamos uniformemente el pastel con el licor ayudándonos de un pincel.
  12. Untamos todo el pastel con el resto de la mermelada, y esparcimos las almendras fileteadas. A mi me parecía excesivo añadir el azúcar en polvo por encima, pues el pastel ya va bastante cargadito de glucosas varias, pero podéis hacerlo si lo deseáis. Visualmente puede quedar incluso mejor.

Finalmente, deciros que es conveniente hacer esta pastel el día antes de su degustación. Así, los diferentes sabores de los ingredientes se combinan mejor, se humedecen con los jugos de la calabaza, maceran con el baño de licor, y el sabor final del pastel se intensifica considerablemente. O al menos esto es lo que me pareció a mi, esa fue mi sensación al probarlo el mismo día y al siguiente, aunque costó, costó mucho que llegara al otro día en mi casa… La receta está sacada del libro “Las 1000 recetas de cocina más famosas del mundo”. Espero que os haya agradado tanto como a mi ¡ Hasta pronto !

Encar