Hoy os propongo un bizcocho de cacao y avellanas, con un toque de café y cobertura de chocolate blanco y almendra tostada. Una combinación, a priori, irresistible, ¿verdad? A mi me gustan mucho los bizcochos combinados con frutos secos, pues les dan un toque crujiente y una combinación de sabores muy agradable. En este caso, las avellanas que lleva en gran cantidad, y las almendras en menor, combinan a la perfección con los dos chocolates, más el ligero gusto a café ..  ¡el resultado es estupendo! Espero que os guste como a nosotros. Como veréis, se trata de un bizcocho grande, para unas 12-14 raciones, pero siempre podéis hacer la mitad de cantidad en los ingredientes, cambiando el tiempo de cocción por 40- 50 minutos, a igual temperatura. Os cuento ya la receta..

Elaboración

  1. Engrasamos un molde alto de corona, y después lo enharinamos.
  2. En un bol batimos la matequilla, que estará a temperatura ambiente, y el azúcar moreno.
  3. En un cuenco a parte tamizamos la harina y el cacao en polvo.
  4. Después de batir los huevos por seapado, los incorporamos, uno a uno, a la crema de mantequilla, añadiendo 1 cucharada de la mezcla de harina y cacao con los últimos tres huevos.
  5. Agregamos a la mezcla anterior el resto de la harina, las avellanas y el café, y removemos con una cuchara de madera hasta que todos los ingredientes se hayan integrado perfectamente.
  6. Pasamos la masa al molde preparado y la cocemos, en el horno precalentado a 180 ºC, unos 60-70  minutos, o hasta que al pincharlo con una aguja salga limpia.
  7. Una vez fuera del horno, dejamos reposar el bizcoco en el molde unos minutos y, luego, lo desmoldamos y colocamos sobre un rejilla metálica para que se enfríe por completo.
  8. Preparamos la cobertura. Para ello calentamos al baño maría el chocolate junto con el aceite y, una vez derretido el primero, mezclamos con una cuchara. Lo dejamos templar un poco, muy poco, pues si no se endurecerá otra vez y, con la ayuda de una cuchara, lo repartimos sobre el bizcocho. A continuación troceamos la almendra tostada y la repartimos por la superficie. Y…

¡¡el bizcocho ya está listo para degustar !! aunque, si lo dejáis reposar unas horas, mejor que mejor: cogerá cuerpo, la textura será más consistente y agradable, y los sabores más intensos. ¡Hasta pronto!

Encar