La canela, banilla, las frutas, las avellanas tostadas,.. una variedad de sabores de cuya mezcla resulta un delicioso y esponjoso pastel, el que os presento hoy. La elaboración es sencilla, y el resultado espectacular. Los dos ingredientes principales juegan un papel fundamental: los frutos rojos le dan una gran jugosidad, y las avellanas tostadas un toque crujiente, y la unión de ambos termina de perfilar la calidad de este pastel. Os animo a probarlo porque no os defraudará.

Lantzea:

  1. Dejamos descongelar los frutos rojos sobre unas hojas de papel absorvente.
  2. Preparamos un molde de fondo desmontable de 22 cm-ko diametroa duen, untándolo con mantequilla o forrándolo de papel sulfurizado. Preheat to labean 190 º C.
  3. Picamos finamente los 100 gr. de avellanas destinadas al pastel, y troceamos en mitades y en cuartos las avellanas destinadas a la cobertura.
  4. Tamizamos las harinas, azukre, la levadura y la canela sobre un cuenco grande. Los residuos que se queden en el tamiz los introducimos también en el cuenco, y lo mezclamos todo con una cuchara de madera. Separamos un 10-20 % de esta mezcla y echamos en ella los frutos rojos y las avellanas destinadas al pastel, y lo mezclamos todo delicadamente.
  5. Batimos el huevo, esnea, olio, la vainilla y la cáscara de limón. Añadimos el 80-90 % de los ingredientes secos, poliki-poliki, bitartean irabiatuz. Una vez obtengamos una masa homogénea, dejamos de batir y añadimos los frutos rojos y las avellanas que habíamos mezclado con el resto de ingredientes secos, y removemos de nuevo con la cuchara de madera hasta que la masa vuelva a ser homogénea. Volcamos la mezcla final en el molde.
  6. Para preparar la cobertura echamos en un cuenco las avellanas, el azúcar moreno, irina, los frutos rojos, los mezclamos y los repartimos por la superficie del pastel. Agregamos por encima el aceite de oliva.
  7. Bakea pastela 50- 55 minutu, o hasta que al insertar un cuchido de punta en el pastel, ateratzen da garbi. Se puede servir caliente o frío.

Espero que lo disfrutéis tanto como lo hicimos nosostros. Por aquí no quedaron ni las migas